Los juguetes tradicionales, a punto de desaparecer

Los reyes magos están a punto de llegar a los hogares y aunque están de compras, se han olvidado de los juguetes artesanales, como los trompos de madera, los baleros, las muñecas de trapo y los tamborcitos, que son tradicionales de nuestro país.

A diferencia de los juguetes comerciales estos no se anuncian en la televisión son juguetes que en lugar de pilas usan la imaginación para hacer el sonido de una patrulla, del caballo o la voz de una muñeca. Juguetes artesanales que con el tiempo se han ido olvidando, a pesar de que son parte de la historia de nuestro país.

El señor José Martínez comerciante del mercado de San Juan de Artesanías, en la ciudad de México, habló con Crónica acerca del origen de esta artesanía que cada vez es más escasa en los hogares mexicanos:

“El juguete viene de los misioneros franciscanos y dominicos que fueron quienes llegaron a nuestro país e introdujeron esos juguetes a México, como atractivo para los indígenas”.
Esos juguetes que fueron introducidos por los españoles, y son los tradicionales baleros, trompos y carruseles de madera, así como las muñecas de trapo entre otras artesanías que sólo se realizan en algunos estados de la República.

“Pero anteriormente, en la época prehispánica ya existían los juguetes como era el caso del nopal que se dejaba secar y se hacía canoa, o la mazorca se le ponían raíces y se hacía una muñeca. Muchas cosas que se han perdido por los años y debido a la industrialización y la modernización que hay en nuestro país”, explicó el señor José, quien desde 1947 es comerciante de artesanía mexicana además de ser fabricante de lamina repujada y arte sacro con hojas de oro en madera.
Los materiales con los que son elaborados los juguetes artesanales en algunos casos van desde: barro, trapo, cartón, papel, madera, laca, plomo, cera, azúcar, hojalata, alambre, latón, mimbre, zacate, paja u otros materiales, los cuales crean juguetes interactivos y que hoy en día han sido sustituidos principalmente por el plástico.

A pesar de ser artesanía, su precio es muy accesible: “Prácticamente esos juguetes han sido de la gente humilde no de la gente rica como ahora que los nintendos cuestan cinco mil pesos y esas cosas y todos los juguetes artesanales siguen costando 25 pesos a lo más o dependiendo el trabajo, pero ninguno llegará a los 500 pesos”, confesó con tristeza, el señor Roberto, de 77 años de edad, quien también es comerciante del mercado de San Juan.

“El arte popular mexicano: como el yoyo, el balero, la pirinola, la guitarra, los títeres, las muñecas, los roperos, ya han sido cambiados por las Barbies, o por los juguetes que realizan las grandes empresas como Matel, que a base de una promoción fuerte en los medios de comunicación, la gente va a comprar eso, y ya es raro el mexicano que trata de llevar un juguete típico y que sea un atractivo para un niñito y que le enseñen a jugar”, dijo el señor José.
Y para tristeza de los mexicanos, el arte y la cultura popular es más valorada en el extranjero tal y lo recuerda el señor Roberto que tiene un pequeño local en la planta baja del mercado ubicado en la calle de Ayuntamiento en el Centro de la Ciudad de México: “Recuerdo que hace tiempo vino un señor alemán con su nieto y le compró un trompo porque me vio que lo estaba yo bailando y se lo llevó; como a los seis meses regresó el señor alemán a comprar 10 trompos más porque dice que a los amigos de su nieto les fascinaron y no lo dejaban jugar”.

Ahora las cosas han cambiado, el negocio ya no es el mismo, y la tecnología y el comercio ambulante está terminando con los artesanos y las tradiciones de hace tantos años: “Ya no se vende igual que hace unos años, a la gente ya no le importa el tiempo que uno invierta en pintar o hacer, si no hace ruidos si el juguete no lo hace sólo a la gente no le importa. Pero para uno como fabricante o comerciante es difícil separarse y dejar que se pierda por completo nuestra cultura cuando de eso he vivido toda la vida, de promocionar la cultura popular”, dijo el señor José, quien al hablar su rostro se frunce en señal de pesar.

Los juguetes de madera, interactivos en su mayoría, son fabricados por artesanos de Michoacán, Jalisco, Guanajuato, Chiapas y el Estado de México, pero la mayoría de los artesanos ya están dentro de la Ciudad de México, “porque los insumos y costos que compraban allá, son más baratos aquí, por lo que se han comprado sus casitas o terrenos y han hecho sus talleres familiares para fabricar lo que es el arte popular o juguetería mexicana”.

Fuente: Raquel Sanz/ Crónica.

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