Participarán cuatro estados en la muestra Tápame con tu rebozo

Integrada por joyas textiles de San Luis Potosí, Michoacán, Oaxaca y el Estado de México, se presentará la exposición Tápame con tu rebozo, en el Museo Nacional de Culturas Populares (MNCP), en esta ciudad.

La muestra, que se exhibirá a partir del 9 de septiembre y hasta el 12 de octubre, contiene piezas que pertenecen al acervo de la Dirección de Desarrollo Artesanal de San Luis Potosí, y que presentan al rebozo, patrimonio cultural material e inmaterial de México, en el marco de la celebración del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución.

Algunas de estas piezas, han logrado conformar un valioso y variado muestrario de los rebozos mexicanos, a través de los concursos que realizan cada año, con piezas que han sido merecedoras de premios, en los cuales se han aplicado las técnicas antiguas de teñido, tejido y los diseños tradicionales.

La palabra rebozo proviene del verbo castellano rebozar, que significa ‘cubrir o tapar el cuerpo’ y es como se denomina a la prenda textil que conocemos hoy en día con ese nombre, nacida durante la Colonia (1521-1821).

Aunque en el México prehispánico existía una manta o tilma de algodón coyuchi o de ixtle, tejida en telar de cintura, que se usaba para cubrir el cuerpo, cargar a los niños recién nacidos o para llevar en la espalda cualquier clase de objetos.

A la forma de la tilma o manta prehispánica se le agregó el terminado de los extremos, conocido como rapacejo o empuntado de los flecos.

El nombre de rebozo se aplicaba indistintamente para la mantilla o paño que se usaba en la cabeza, al que también se le llamaba chal, como sinónimo, el cual es la contracción de la palabra ‘chalina’, nombre que en España recibían los lienzos delgados de un solo color, más cortos que un rebozo normal y sin rapacejo.

Hasta finales del siglo XVIII, el rebozo se había establecido como una prenda indispensable y tradicional en la Nueva España, tanto, que existen evidencias de pedidos especiales de los mismos, entre cuyos ejemplares había algunos que incluían hilos de oro o de plata en su hechura.

Durante el siglo XX, el rebozo de algodón era una prenda de uso popular, inmortalizado por las famosas ‘adelitas’, presentes en la Revolución Mexicana, mientras que el rebozo de seda era altamente cotizado por las damas de los estratos económicos altos.

Fuente: Notimex


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