El juguete más preciado

LOS JUGUETES POPULARES SON OLVIDADOS CON EL PASO DE LOS AÑOS; LOS ARTESANOS PRETENDEN RESCATARLOS.

El hablar de juguetes tradicionales es viajar a través del tiempo, en un sin fin de anécdotas, en las que se ha dado vida a la imaginación con los objetos.

Se han dominado destrezas, suerte, arte, juego y diversión con los tradicionales juguetes que durante siglos han divertido a chicos y grandes. Existe una enorme variedad, pero difícilmente se ubica el origen y creadores de los mismos.

El arte de dominar el balero con las continuas “capiruchas”, el bailar un trompo, el memorable, “columpio” y el “perrito” con el ir y venir de un yoyo, el hacer malabares en el viento con un papalote, son solo algunas de las cosas que se pueden lograr.

Hasta en los lugares más recónditos vive un niño, por lo tanto existe la presencia de juguetes; en la zona rural es donde mayormente son utilizados los juguetes populares, incluso existen temporada para cada uno, pues años atrás se realizaban competencias para saber quien era el mejor en cada técnica.

Trompos, yoyos, valeros, marionetas, guitarras, camiones, carritos, rehiletes, muñecas articuladas y sonajas son los juguetes más tradicionales de la cultura mexicana; sin embargo, hoy en día, son pocos los menores que buscan un entretenimiento con dichos objetos.

El 6 de enero, Día de los Reyes Magos, es el más esperado por los niños mexicanos, pues es cuando reciben un juguete como premio a su buen comportamiento durante todo el año. Empero, en Durango, la demanda del juguete artesanal es muy baja; pero en sitios como Michoacán, Toluca, Guanajuato, Jalisco y Chiapas, la demanda aún es alta.

Las nuevas generaciones son más electrónicas, pues prefieren un teléfono celular, una computadora o videojuegos, artículos muy costosos y que no permiten explotar al máximo la imaginación: al solo presionar una tecla aparece toda la información requerida, por lo que los hace más perezosos.

Martín de Jesús Rodríguez, es un artesano en materia de juguetes, oriundo del Estado de México. Lleva 23 años radicando en territorio alacranero, pues en el, encontró un buen mercado para la venta de sus juguetes.

Años atrás, los juguetes tradicionales se vendían como pan caliente, sobre todo para el Día de Reyes; pero de diez años para acá, la venta disminuyó más del 70 por ciento.

“Los padres de familia no inculcan a los hijos el divertirse de manera sencilla y que no tenga mayores costos, pues compensan el tiempo que no pueden pasar con ellos con regalos costosos”.

Un juguete artesanal tiene un valor accesible y es mucho el trabajo que lleva, pues encuentras piezas desde 25 a los 120 pesos en promedio.

Fuente: Hilda Castro Bojorquez / El Siglo de Durango / Durango, Dgo.

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