Pide ProOax intervención de la Unesco para que artesanos sean sujetos de exención fiscal

El presidente del Patronato Pro Defensa y Conservación del Patrimonio Cultural y Natural de Oaxaca (ProOax), José Márquez, señaló que pedirán la intervención de la Unesco “ante la agresión que pretende consumar la Secretaría de Hacienda al querer cobrar impuestos a los artesanos, restándole valor cultural a las actividades de las comunidades indígenas”.

Dijo que la próxima semana, esa organización tiene una reunión con funcionarios de la Secretaría de Hacienda para que éstos respondan a la petición que hiciera dicha asociación civil para lograr la exención fiscal para 45 mil artesanos.

Lo que se busca es que sean causantes registrados para que gocen de beneficios como el otorgamiento de créditos, y que puedan emitir comprobantes con valor fiscal.

Recordó que el pintor Francisco Toledo y artesanos ganadores del Premio Nacional de Ciencias y Artes han protestado contra la nueva normatividad fiscal, injusta para los artistas populares que viven en comunidades desprovistas de tecnología, pues no pueden emitir facturas electrónicas.

Se entregó, agregó, un documento dirigido al presidente de la República, Enrique Peña Nieto y al secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray Caso.

El presidente de ProOax indicó que de las 250 mil comunidades agrícolas e indígenas más marginadas del país proviene la mayoría de artesanos.

La propuesta de esta asociación civil, enfatizó, perfila exenciones y pagos por escalas. Considera además comprobantes elementales de venta en papel, con huella digital como firma de identidad.

“No manifestamos una renuencia a contribuir al fisco. Lo que rechazamos es la exigencia de cubrir una tramitología que desconoce nuestra especificidad cultural”, expresó.

“Por lo pronto, los artistas populares afrontan dificultades para comercializar sus obras porque no entregan factura electrónica, único comprobante válido desde abril”, señaló.

Dijo que entidades como el Instituto Oaxaqueño de las Artesanías, adquieren algunos productos sin reclamar factura, como parte de programas sociales de Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (FONART) o de la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL), pero son insuficiente ante la “barbaridad” de artesanos que existen en el país.

Apuntó que la mayoría se ven obligados a vender al menudeo en tianguis, o en bodegas que acaparan mercancía para luego distribuirla en distintos estados. “Los artesanos no conocen al comprador final ni cuánto paga por sus productos”.

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