El vidrio soplado llegó a México hace casi 500 años, pero fue la creatividad mexicana la que lo transformó de un oficio utilitario en una explosión de color y forma. Y aunque se practica en diversas regiones del país, su esencia es la misma: artesanías que provienen de un aliento que toma forma.
En esta colección, nuestras piezas nacen en el corazón de hornos ardientes, donde el vidrio fundido es moldeado por el aliento de maestros artesanos.Utilizando un largo tubo de metal llamado “caña, el artesano sopla con precisión mientras gira y da forma a la masa al rojo vivo. El resultado de dominar temperaturas que superan los 1,000°C, son piezas únicas, que, al enfriarse lentamente, conservan su fuerza y brillo eterno.
A diferencia de la producción industrial, nuestras piezas conservan el carácter del artesano con sutiles variaciones de espesor, ondas de luz y pequeñas burbujas de aire que son la firma de su autenticidad. Al elegir una pieza de esta colección, no solo eliges arte, te llevas el esfuerzo y la fuerza de una persona que dominó el fuego para entregarte una artesanía irrepetible.